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En compañía de la soledad
Hoy pensaba en la soledad. También en que pude ser una sensación, un hecho, o un momento en que dejamos de coincidir y nos alejamos cada vez de los demás.
Está el solitario, que se acostumbra a su soledad y no permite, ni se permite estar acompañado. Y siempre busca la forma de terminar abajándose de los de los demás ya sea discutiendo o dejándolo todo; porque no puede o no quiere convivir más que consigo mismo.
O el que traviesa un momento solo y no deja de ver oscuridad. Por más de que todas las personas que lo rodean enciendan un montón de lucecitas para alumbrarlo esa luz externa no alcanza para poder prender la suya propia. Porque mas allá de que uno siempre necesita sentirse acompañado, cada uno escoge y hace su propio camino, y cuando se toman las decisiones, es quien las elige y las vive en carne propia por lo que no depende de cuanta gente tengamos con nosotros. Uno vale por si mismo.
En los momentos en que te encuadras en los problemas personales y dejas de ver si el otro que esta a nuestro lado necesita de vos.
O esos lapsos en que estas bien y no te importan nada más, y vivís en una campanita de cristal. Pero ese cristal no es transparente y si no ves las cosas por fuera es porque no querés ver. La complicación viene cuando se rompe ese vidrio y al desmoldarte te das cuenta de que no te tenés a nadie allá afuera .porque mientras estabas adentro las cosas siguieron sucediendo. Y como no estabas se habituaron a no contar con vos ya a no tenerte en cuenta.
Al tiempo también le podemos echar la culpa, siempre nos apura. Siempre estamos a las corridas o por esto, o por aquello. La cuestión es que nunca nos alcanza. Son más las cosas por hacer, que los momentos que nos tomamos .y así en medio de la rutina insaciable todos nos vemos pero no nos vemos. Estamos pero no estamos.
Y asi vivimos juntos pero en soledad con la tendencia de dejar pasar las cosas, momentos, quitando encuentros, despoblándonos de gente.
Hasta la misma palabra soledad no deja de estar sola. Porque siempre va de la mano con la desolación, con la tristeza. Y aunque es uno de los sentimientos que más causa rechazo, siempre estuvo acompañada por la mayoría de nosotros.
De todas formas no creo que sea irreparable el hecho de haber estado en compañía de ella. Como de los errores de aprende, cualquiera puede tropezarse con una piedra. Lo importante es que no pase por segunda vez.
[b]
Vayamos por todos esos reencuentros que nos debemos, los poblemos de habitantes, de rostros, de colores. Los concurramos de multitudes: grandes, chicas o de una sola persona. Y en cuanto a la soledad, la dejemos ir.[/b]
On May 24 2009
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22/08
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.estado de sitio en el cuerpo y el alma,
Córdoba,
Argentina